Alguién un día escribió; el agradecimiento es un antídoto poderoso contra el resentimiento.

Muy poético al leer esto. Pero…¡vaya que es dificil!

¡Qué beligerante puede ser el animal humano!

Nos ofenden, nos humillan, y la sed de venganza nos invade el corazón.

Pero…¿valdrá la pena? ¿quién será más lastimado si buscamos venganza o vivimos con rencor? ¿los que nos ofendieron o nosotros?

Otro sabio algún día dijo; Nadie es tu amigo, nadie es tu enemigo, todos son tus maestros.

Quizás, aquellos que nos ofenden, que desean destruirnos, que nos humillan, quizás….quizás nos están enseñando algo.

Tal vez, si vemos esta enseñanza como una forma para mejorar nosotros como personas, podremos alejarnos del resentimiento y agradecer por esa enseñanza.

Porque al final de cuentas, el resentimiento, no es algo que termina lastimando a los que nos ofenden, sino que nos carcome poco a poco nuestra paz interna. Y se verá reflejado en enfermedad y perpetua tristeza.

Al final, deberíamos intentar agradecer a los que nos ofenden, no por ellos o ellas, sino por nuestro bienestar propio.

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