Mucha gente anda por la vida navegando con el miedo y la tristeza, muchas veces disfrazados en fríaldad o enojo. Y justifican su conducta presente por sucesos del pasado; «Yo soy así porque mi padre fue violento conmigo» «Mis maestros fueron groseros conmigo, ahoro yo como maestro soy grosero contigo» «Mi jefe me trataba a majaderias y ahora yo como jefe trato a los otros con majaderías» etc.
Muchos lo hacen consciente, otros no se dan cuenta que están repitiendo patrones del pasado. Sin embargo, está la otra cara de la moneda, los que deciden ir por el otro camino.
Hay algo que he mencionado en proyectos de investigación, sobretodo al trabajar con tanto biólogo(a), es necesario aportar este conocimiento proveniente de la psicología organizacional. El promover la interacción respetuosa entre investigadores, no es mero sentimentalismo, sino que favorece el desempeño de estos. Es decir, ambientes laborales dónde se da prioridad al respeto, generá un entorno más apropiado para producir resultados favorables.
Eso desde lo laboral, pero desde lo social ¿Realmente vale la pena repetir conductas beligerantes solo porque así nos enseñaron? ¿No se vive mejor intentando mantener una buena relación con los familiares, los vecinos, los compañeros en la escuela o el trabajo? El humano es un animal social, al igual que la mayoría de primates.
Entonces….¿por qué no al menos intentarlo? No es facil cambiar el rumbo de lo que pensamos que fue correcto cuando nuestros superiores nos trataban a groserias y con malos tratos. No es facil sanar las heridas del pasado cuando papá o mamá eran violentos. No es fácil, pero vale la pena intentarlo.
Porque quizás nunca tendremos paz mundial, pero al menos las siguientes generaciónes viviran más cerca de esta utopía de paz universal y no alejados de esta, cómo tú y yo lo estamos en estos nuevos tiempos turbulentos.
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