Cuando el trauma de batallas pasadas oprime nuestro corazón, nos resistimos a aceptar está realidad de la condición humana.
Experiencias hostiles de nuestro pasado que terminan afectado nuestro cerebro, nos pueden dejar en un estado de desconfianza constante. Cómo si estuvieramos con una armadura, invisible a los ojos, pero que sale a flote con nuestra conducta belicosa hacia personas o situaciones.
Pero, llega un momento, en el proceso de madurez emocional, que nos percatamos de una verdad universal del animal humano, que amabilidad es realmente fortaleza.
El saludo con una grácil sonrisa al cajero del supermercado, el escuchar ideas contrarias a las nuestras y con respeto exponer nuestro desacuerdo haciendo una crítica inteligente. El recibir una majadería del chofer del otro auto, y no responder, simplemente observar y no absorver. El pedirle al vecino que baje el volumen de su música, y cuando este te contesta con hostilidad, tú, no entras en confrontación y recalcas la importancia de la cortesía. Cuando tu dignidad es pisoteada en la escuela o el trabajo, y tú, sin ningún aspaviento, decides retirarte o alzar la voz para defenderte con ecuanimidad, estás demostrando tu entereza, tu antifragilidad, tu fortaleza.
Hay momentos, en dónde la supervivencia está en juego, y la agresividad debe tomar el lugar de la amabilidad. Eso, es una cruda realidad de la vida en este planeta.
Pero, si te das cuenta, la vida te da más oportunidades de mostrar tu fortaleza con amabilidad que con situaciones peligrosas. Es más sencillo dejarnos guiar por nuestro mal humor y no responder un saludo, decir una majadería en lugar de defender nuestro honor con asertividad, críticar el aspecto personal de alguién que expone una idea, en lugar de críticar o cuestionar la idea expuesta.
No es sencillo, nunca lo ha sido, pero vale la pena intentarlo. No solo por tu bienestar físico y mental. Sino también con el fin de mantener nuestra capacidad evolutiva de priorizar la paz sobre la guerra, la armonía sobre la discordia, y el entendimiento sobre la desavenencia.
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