Hoy, es aniverario de mi natalicio. En esta fecha, me vienen a la mente docenas de personas adultas que he conocido, y que con con dicha en sus ojos me han expresado que estaban celebrando sus cumpleaños. Pero, también están los que no lo celebran, y con tono sarcástico expresan..¡qué bien! celebrar que estoy más cerca de mi muerte.

Otros, me expresan que son indiferentes. Algunos con mucho positivismo, no titubean en mencionar que cada día, es una celebración que están vivos. Otros, son más apáticos, y simplemente lo viven cómo un día más. Ahora bien, me pongo a reflexionar sobre cual será la mejor actitud para nuestra salud mental.

La realidad, creo yo, es que cada persona tiene su proceso de auto conocimiento. Muchos viven una lucha interna, de la cual pocos o quizás nadie sabe. Creo que en lugar de catalogar a los que lo celebran cómo sentimentales y a los que no cómo deprimentes, deberíamos entender que cada persona tiene su historia. Cada humano está lidiando con batallas de las que no sabemos. Al final, la decisión de celebrar nuestro cumpleaños, es muy personal.

Quién sabe, tal vez la clave del bienestar no está en celebrar cada año, o cada día que estamos vivos. Quizás la clave es en preguntarnos qué es lo que nos hace sentirnos vivos. Una caricia, un ave cantando, una brisa marina, un suave perfume. Si ponemos atención, el planeta nos da constantes regalos que nos invitan al agradecimiento, y nos ponen a meditar sobre lo favorable y desfavorable que nuestra fecha de caducidad avanza, al igual que la de cada ser vivo de esta tierra añil.

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